En una semana regreso al trabajo. Como ya han dicho en todos los telediarios españoles, en esta ocasión es una bendición y no un motivo para la queja. La cosa está muy malita y yo al menos me dedico a lo que me gusta: enseñar a niños (con mayores creo que no podría).
Reconozco que nunca he tenido un lío laboral. Me refiero a enrollarme con alguien del curro, vaya. Ha existido tonteo con algunos compañeros (sobre todo sustitutos), pero todos terminan sabiendo que estoy casada (maldito anillo) y se echan para atrás. No digo que yo siempre haya estado dispuesta, pero en alguna ocasión sí…
Y la ilusión me sigue embargando como cuando era pequeña. ¿Llegará algún novato buenorro? No pido tanto, un hombre de mediana edad o incluso más joven que yo, que sepa hablar (en este trabajo no todos saben) y que esté bien servido. Esto me proporcionaría una válvula de escape permanente y una opción asegurada para llevar a cabo mis fantasías. O al menos para tenerlas…
No hay comentarios:
Publicar un comentario