Pues al final la fantasía se hizo realidad, al menos en parte. Todavía estoy un poco aturdida, porque se puede decir que ya he cometido mi primer adulterio. Al menos en parte. No os creáis que la fiesta de la piscina terminó convirtiéndose en una suerte de bacanal. Ni mucho menos. Pero para mí fue un cúmulo de sensaciones: tensión sexual, ansiedad, culpa, deseo… y un poco de placer.
El evento comenzó como a las nueve de la noche. En total éramos como diez personas, cinco parejas para ser más exactos. Los hombres se pusieron a beber y a comentar las últimas novedades futbolísticas desde el principio. Javi (mi marido) congenió muy bien con un tal Luis, así que yo me dediqué a cotillear con mi amiga Sara (la anfitriona de la fiesta).
Las horas fueron pasando: Javi se acercaba, me daba un beso, me decía cosas al oído y jugaba al mus. Todos los hombres menos uno estaban enfrascados en las cartas. Manu (el marido de Sara) no sabía jugar a las cartas (o al menos alegó eso) y estuvo casi todo el tiempo con nosotras.
Nos pusimos a jugar a un juego de mesa llamado ‘password ‘. También se jugaba por parejas y también corría el alcohol. En un momento dado, el hielo se acabó. Manu se postuló como voluntario para ir a la gasolinera en coche (él no bene alcohol) pero dijo que solo no iba. Sara, sin pensarlo mucho, me instó a que le acompañase.
Y así fue. No recuerdo ni de qué estábamos hablando, yo estaba bastante mareada y la cabeza me daba vueltas. En un semáforo en rojo, sentí que su mano se apoyaba sobre mi muslo izquierdo. Estaba tan acongojada que no hice nada. Paró el coche en un apartado de la gasolinera y me dio un beso. Me quedé paralizada. ¿En realidad me estaba pasando eso a mí?
Se me bajó el ‘pedo’ de un plumazo y reaccioné. Le dije que no podía pasar nada más, que Sara era mi amiga y que, sobre todo, mi marido estaba esperándome. Que lo mejor era que no nos viéramos por un tiempo. Él sólo sonreía y acató mi decisión. No sé, este tío es verdaderamente extraño. Me da a mí que mi amiga debe tener varios cuernos. Dejé de beber y le dije a Javi que estaba muy cansada, que nos fuéramos. Se enfurruñó pero terminó aceptando. Ahora me siento rara, voy a intentar no darle más vueltas al asunto.
Fue una tontería y punto.
Me voy unos días de vacaciones a San Juan (Alicante). Dejaré de escribir por un espacio breve de tiempo e intentaré poner en orden mis ideas. Un besito a todos/as.
domingo, 29 de julio de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
¡Qué nervios!
Hacía tiempo que no me sentía así. Estoy nerviosa, con una mezcla en mi interior de ilusión y desasosiego, más propia de cuando tenía quince años y había quedado por primera vez con un chico en el parque de debajo de mi casa. Esta vez la cosa es bien diferente. El próximo sábado vamos a la casa de la sierra de uno de nuestros matrimonios ‘amigo’. Ya os hablé de ellos. Ella es compañera de trabajo (Sara) y él es el objeto prohibido de mi deseo (Manu).
El evento comienza a las 20:00 aproximadamente y creo que somos varios los invitados (15 más o menos). Nuestra hija se queda con su abuela (gracias mamá, no estás pagada), así que nosotros vamos con la simple intención de pasar una noche agradable. Hay piscina, habrá alcohol… Vamos, lo ideal para desinhibirse si fuera una mujer soltera y si el hombre que me interesa no fuera la pareja de una amiga.
Es que soy muy peliculera y estoy atacada por algo que no va -ni puede- a pasar. Voy a intentar actuar con normalidad. Ni siquiera me planteo si cierro puertas o no, porque sé que todo esto sólo ocurre en mi imaginación. De todas formas, me he comprado un vestido para la ocasión. Entendedme, hace mucho, mucho tiempo que no salgo por ahí. El sábado o lo más tardar el domingo tendréis vuestra prometida crónica. ¡Buen finde a todos/as!
El evento comienza a las 20:00 aproximadamente y creo que somos varios los invitados (15 más o menos). Nuestra hija se queda con su abuela (gracias mamá, no estás pagada), así que nosotros vamos con la simple intención de pasar una noche agradable. Hay piscina, habrá alcohol… Vamos, lo ideal para desinhibirse si fuera una mujer soltera y si el hombre que me interesa no fuera la pareja de una amiga.
Es que soy muy peliculera y estoy atacada por algo que no va -ni puede- a pasar. Voy a intentar actuar con normalidad. Ni siquiera me planteo si cierro puertas o no, porque sé que todo esto sólo ocurre en mi imaginación. De todas formas, me he comprado un vestido para la ocasión. Entendedme, hace mucho, mucho tiempo que no salgo por ahí. El sábado o lo más tardar el domingo tendréis vuestra prometida crónica. ¡Buen finde a todos/as!
martes, 24 de julio de 2012
Nuevas experiencias
Como os he venido contando últimamente, mi cuerpo me está pidiendo (cada vez con más insistencia), una alegría. Pero sigo siendo una mujer casada, con una hija y sin ninguna experiencia en esto de innovar. Por eso, estoy buscando nuevas fórmulas que no necesariamente me lleven a una infidelidad explícita. Me he informado sobre el mundo liberal. En mi ciudad hay varios locales de ambiente ‘swinger’. Y me digo: si lo ve él, no hay engaño posible…
Aún así, es complicado. No puedo confesarle a mi marido que lo que de verdad quiero es mantener un encuentro sexual con otro -u otros- hombre. Tengo que envolverlo de alguna manera que también sea placentera para él. En una hipotética fantasía, también podría haber otra mujer, algo a lo que él seguro que no se negaría (aunque a mí eso de momento, ni fu ni fa).
Dentro de poco es su cumpleaños. Puedo invitarle a una cena en la que el alcohol haga rápido su efecto y después llevarle ‘medio engañado’ a uno de estos locales. Por lo que he leído, nadie nos obligará a nada. Es decir, podemos bailar sin más y a lo sumo, observar lo que hacen otros. De todas formas, me produce bastante pavor proponerle todo esto. Puede que luego no haya marcha atrás…
Aún así, es complicado. No puedo confesarle a mi marido que lo que de verdad quiero es mantener un encuentro sexual con otro -u otros- hombre. Tengo que envolverlo de alguna manera que también sea placentera para él. En una hipotética fantasía, también podría haber otra mujer, algo a lo que él seguro que no se negaría (aunque a mí eso de momento, ni fu ni fa).
Dentro de poco es su cumpleaños. Puedo invitarle a una cena en la que el alcohol haga rápido su efecto y después llevarle ‘medio engañado’ a uno de estos locales. Por lo que he leído, nadie nos obligará a nada. Es decir, podemos bailar sin más y a lo sumo, observar lo que hacen otros. De todas formas, me produce bastante pavor proponerle todo esto. Puede que luego no haya marcha atrás…
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domingo, 22 de julio de 2012
Un domingo cualquiera
Escribo esta crónica poco tiempo después de que haya sucedido. Todo ha sido muy rápido e intenso. Estábamos en la piscina de casa (mi marido, mi hija y yo) y se acercaba la hora de comer. Podéis llamarnos horteras o típicos, pero los domingos solemos comer paella que encargamos de fuera. Bueno, el caso es que mi marido quería ver la carrera de Fórmula 1 y se ha subido con Itziar a casa. A mí esto de los coches me aburre un poco, así que me he quedado un poco más.
Los que estéis en el centro de la península sabréis que en estos días el calor está arremetiendo con fuerza. Así que me he dado un último chapuzón antes de comer. En ese momento no había mucha gente dentro del agua y tampoco fuera de ella. Me he fijado en el césped, donde un joven (tendría unos 25 años) estaba haciendo abdominales y flexiones. Creo que es el sobrino de unos vecinos o algo así. Qué más da.
Yo estaba ya metida en el agua, con medio cuerpo apoyado en un bordillo. Aparentaba estar relajada, aunque eso no era del todo cierto. Me había colocado justo en la salida de uno de esos chorritos que hay en toda piscina que se precie. Como no había casi nadie, podía estar dándome placer de cintura por abajo y fingir normalidad en el rostro. Miraba al chico y mientras movía con disimulo mi pelvis, imaginaba cosas. Justo cuando él entraba en la piscina y me regalaba una sonrisa de cortesía, yo estaba llegando al orgasmo.
Ha sido jodidamente espectacular. Después he subido a casa y mi marido estaba muy contento porque Fernando Alonso había ganado la carrera. Hoy hemos corrido todos.
Los que estéis en el centro de la península sabréis que en estos días el calor está arremetiendo con fuerza. Así que me he dado un último chapuzón antes de comer. En ese momento no había mucha gente dentro del agua y tampoco fuera de ella. Me he fijado en el césped, donde un joven (tendría unos 25 años) estaba haciendo abdominales y flexiones. Creo que es el sobrino de unos vecinos o algo así. Qué más da.
Yo estaba ya metida en el agua, con medio cuerpo apoyado en un bordillo. Aparentaba estar relajada, aunque eso no era del todo cierto. Me había colocado justo en la salida de uno de esos chorritos que hay en toda piscina que se precie. Como no había casi nadie, podía estar dándome placer de cintura por abajo y fingir normalidad en el rostro. Miraba al chico y mientras movía con disimulo mi pelvis, imaginaba cosas. Justo cuando él entraba en la piscina y me regalaba una sonrisa de cortesía, yo estaba llegando al orgasmo.
Ha sido jodidamente espectacular. Después he subido a casa y mi marido estaba muy contento porque Fernando Alonso había ganado la carrera. Hoy hemos corrido todos.
viernes, 20 de julio de 2012
Sumisa
Últimamente me gusta que me dominen en la cama. Sé que puede sonar un poco soez y alguno/a os podéis asustar, pero me excita sentirme una cualquiera, que parezca que el hombre me está utilizando. Con mi marido esto no funciona, la verdad. Él es un hombre parco en palabras en cuanto a sexo se refiere y sentirme una sumisa de un tío al que he visto en el baño un millón de veces, pues como que no…
Me encantaría poder hacerlo alguna vez así con un desconocido, que me ate las manos, que me tape la boca. Incluso preferiría no verle el rostro, tan sólo sentir sus embestidas y cumplir sus mandatos como una niña muy buena (o muy mala, según se mire).
Pero mi realidad sigue estando en la ciudad, con la piscina y los sudokus como grandísimas atracciones. La verdad es que no creo que nunca llegue a cumplir ninguno de los deseos que plasmo aquí. Llamadme mojigata, pero todavía tengo que quitarme muchas correas… y algún que otro anillo.
Me encantaría poder hacerlo alguna vez así con un desconocido, que me ate las manos, que me tape la boca. Incluso preferiría no verle el rostro, tan sólo sentir sus embestidas y cumplir sus mandatos como una niña muy buena (o muy mala, según se mire).
Pero mi realidad sigue estando en la ciudad, con la piscina y los sudokus como grandísimas atracciones. La verdad es que no creo que nunca llegue a cumplir ninguno de los deseos que plasmo aquí. Llamadme mojigata, pero todavía tengo que quitarme muchas correas… y algún que otro anillo.
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miércoles, 18 de julio de 2012
Aniversario
Hoy se cumplen ocho años desde que me casé. Sí, quizás parezca un poco extraño eso de contraer matrimonio en pleno mes de julio, con todo el calorazo en su momento culmen. Pero bueno, lo cierto es que no fue en pleno centro de España. Nos casamos en Verín, un pequeño pueblo de Ourense. Fue una ceremonia mediana (ni en la más estricta intimidad, ni entre lor de multitudes).
No sé cómo me siento: si feliz, infeliz o directamente no siento nada especial. Tengo que reconocer que para mí esto de las fechas siempre ha sido medianamente relevante. Tengo muy buena memoria y me suelo acordar de todos los cumpleaños de la gente de mi alrededor, así como de los días marcados en el calendario. Y de hecho, sé perfectamente que hoy es nuestro aniversario pero aún no he dicho nada.
Le he comprado un pequeño detalle pero ni siquiera estoy segura de dárselo. En ocho años las cosas han cambiado mucho. Siempre fui un poco idealista, por eso me negaba a tener una relación insulsa y anodina. Siempre me decían que la vida no era un cuento de hadas, princesas y príncipes. Y ahora me doy cuenta de que quizás debería haberles hecho un poquito de caso.
No sé cómo me siento: si feliz, infeliz o directamente no siento nada especial. Tengo que reconocer que para mí esto de las fechas siempre ha sido medianamente relevante. Tengo muy buena memoria y me suelo acordar de todos los cumpleaños de la gente de mi alrededor, así como de los días marcados en el calendario. Y de hecho, sé perfectamente que hoy es nuestro aniversario pero aún no he dicho nada.
Le he comprado un pequeño detalle pero ni siquiera estoy segura de dárselo. En ocho años las cosas han cambiado mucho. Siempre fui un poco idealista, por eso me negaba a tener una relación insulsa y anodina. Siempre me decían que la vida no era un cuento de hadas, princesas y príncipes. Y ahora me doy cuenta de que quizás debería haberles hecho un poquito de caso.
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domingo, 15 de julio de 2012
Deseos de fin de semana
El fin de semana no ha sido demasiado intenso ni ha pasado nada fuera de lo común, aunque quizás pase más adelante… Bueno, la verdad es que no creo, porque lo más probable es que me haya montado una película en mi cabeza yo solita pero quién sabe. Os cuento…
El sábado por la noche ya teníamos pensado ir a cenar y a tomar algo a alguna terraza. Dejamos a Itziar-nuestra hija- con mi madre -su abuela- y nos daríamos una vuelta. Imagino que como todas las parejas de nuestra quinta, contamos con varios matrimonios con los que tomar alguna copichuela de vez en cuando. Uno de ellos es el formado por Sara y Manu. Sara es compañera mía en el cole (ella es profesora de educación física, la verdad es que está muy bien) y Manu su marido. Nos vemos muy de vez en cuando, así que tampoco somos íntimos ni nada parecido…
Durante la cena todo transcurrió con normalidad: que si un poco de trabajo por aquí, que si fútbol por allá (como somos campeones de Europa otra vez), que si nos cambiamos a un sitio más animado… Y es cuando empezó todo (o al menos yo lo vi así). Fuimos a uno de los locales de moda de los ‘papis’ jóvenes y con el primer ‘gin tonic’ comencé a notar cómo Manu (que estaba enfrente de mí), me miraba de forma extraña, lasciva, con deseo. Vamos, creo que quería comerme.
Manu es alto, rubio, sin mucho vello en su cuerpo (es uno de esos metrosexuales), trabaja en un gimnasio y es más bien tímido. Después de muchas miradas hacia mi boca, hacia mi escote, hacia mis muslos, dio la casualidad de que nos quedamos solos, ya que nuestras respectivas parejas habían ido al baño. No sé si era yo, pero la tensión sexual se respiraba, casi se podía tocar. La verdad es que no hablamos mucho, estábamos nerviosos. Él me pidió fuego y al ir a ofrecerle el encendedor, nuestras manos se rozaron. Os juro que saltó electricidad. Después me fui a mi casa y me acosté con mi marido, como tooooodos los días.
El sábado por la noche ya teníamos pensado ir a cenar y a tomar algo a alguna terraza. Dejamos a Itziar-nuestra hija- con mi madre -su abuela- y nos daríamos una vuelta. Imagino que como todas las parejas de nuestra quinta, contamos con varios matrimonios con los que tomar alguna copichuela de vez en cuando. Uno de ellos es el formado por Sara y Manu. Sara es compañera mía en el cole (ella es profesora de educación física, la verdad es que está muy bien) y Manu su marido. Nos vemos muy de vez en cuando, así que tampoco somos íntimos ni nada parecido…
Durante la cena todo transcurrió con normalidad: que si un poco de trabajo por aquí, que si fútbol por allá (como somos campeones de Europa otra vez), que si nos cambiamos a un sitio más animado… Y es cuando empezó todo (o al menos yo lo vi así). Fuimos a uno de los locales de moda de los ‘papis’ jóvenes y con el primer ‘gin tonic’ comencé a notar cómo Manu (que estaba enfrente de mí), me miraba de forma extraña, lasciva, con deseo. Vamos, creo que quería comerme.
Manu es alto, rubio, sin mucho vello en su cuerpo (es uno de esos metrosexuales), trabaja en un gimnasio y es más bien tímido. Después de muchas miradas hacia mi boca, hacia mi escote, hacia mis muslos, dio la casualidad de que nos quedamos solos, ya que nuestras respectivas parejas habían ido al baño. No sé si era yo, pero la tensión sexual se respiraba, casi se podía tocar. La verdad es que no hablamos mucho, estábamos nerviosos. Él me pidió fuego y al ir a ofrecerle el encendedor, nuestras manos se rozaron. Os juro que saltó electricidad. Después me fui a mi casa y me acosté con mi marido, como tooooodos los días.
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viernes, 13 de julio de 2012
Lo confieso: soy cinéfila
Siempre me ha apasionado el cine. Mi fil favorito es ‘El Padrino 2’. Me encanta visionar una y otra vez los orígenes de Vito Corleone. Eso era auténtico. Bueno, también me gustan algunas cursilerías como ‘Leyendas de Pasión’ o ‘El Diario de Noa’. Una también tiene su lado romántico, aunque últimamente esté un poco escondido ( y olvidado para algunos).
Pero imagino que os aburrirán mis predilecciones cinéfilas, por eso quiero contaros que he descubierto algo, que aun formando parte de la cotidianidad de la mayoría de las personas, yo no conocía: el cine erótico. El porno, para entendernos mejor. He empezado a bucear en internet (las vacaciones en la ciudad son tediosas) y he descubierto algunas páginas interesantes.
No sabía que todas ellas fueran gratuitas, la verdad. No entiendo cómo se sigue sustentando la pornografía de pago. No ceso de visionar vídeos ‘threesome’. Es decir, un trío, de dos hombres con una mujer, claro. Nunca he hecho algo así y creo que, llegado el momento, no sería capaz. Pero estoy en una época de fantasía. Y de momento, me lo sigo pasando bien yo solita…
Pero imagino que os aburrirán mis predilecciones cinéfilas, por eso quiero contaros que he descubierto algo, que aun formando parte de la cotidianidad de la mayoría de las personas, yo no conocía: el cine erótico. El porno, para entendernos mejor. He empezado a bucear en internet (las vacaciones en la ciudad son tediosas) y he descubierto algunas páginas interesantes.
No sabía que todas ellas fueran gratuitas, la verdad. No entiendo cómo se sigue sustentando la pornografía de pago. No ceso de visionar vídeos ‘threesome’. Es decir, un trío, de dos hombres con una mujer, claro. Nunca he hecho algo así y creo que, llegado el momento, no sería capaz. Pero estoy en una época de fantasía. Y de momento, me lo sigo pasando bien yo solita…
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miércoles, 11 de julio de 2012
Mi particular siesta
Reconozco que el calor me está poniendo… un tanto nerviosa. Como ya os dije, trabajo en la enseñanza infantil, por lo que ya estoy oficialmente de vacaciones. Pero no me he movido de mi casa (vivo en una gran urbe), así que estoy aburrida. Paso la mayoría del tiempo en la piscina de nuestro bloque con mi hija.
Mi marido, por su parte, sigue trabajando (es fotógrafo, aunque ya iré entrando en detalles en post posteriores). El caso es que no os voy a engañar: tengo la libido por las nubes. Mi esposo (al que desde hoy llamaremos Javi), se ha acomodado en una relación sexual ‘del montón’. Un par de coitos a la semana -como mucho- y aquí paz y después gloria. Comprendedme, yo estoy rozando los 40, está comprobado que esta es la edad de la plenitud sexual en una mujer. Bueno, al menos así lo siento yo.
Os cuento mi rutina en las vacaciones: bajo a la piscina como a las 11:00 del mediodía. Me gusta leer, así que entre chapuzón y chapuzón también buceo en las páginas de algún clásico (últimamente me está dando por recuperar a Shakespeare). Pero es que ‘Hamlet’ a veces resulta un poco denso, así que mientras Itziar juega con sus amiguitos de la ‘urba’, me pongo a fantasear. Tengo vecinos que están muy bien cuidados y simplemente imagino. Después de comer, a la hora de la siesta, suelo tener un momento tórrido y muy placentero… De momento, me conformo con el onanismo. De momento…
Mi marido, por su parte, sigue trabajando (es fotógrafo, aunque ya iré entrando en detalles en post posteriores). El caso es que no os voy a engañar: tengo la libido por las nubes. Mi esposo (al que desde hoy llamaremos Javi), se ha acomodado en una relación sexual ‘del montón’. Un par de coitos a la semana -como mucho- y aquí paz y después gloria. Comprendedme, yo estoy rozando los 40, está comprobado que esta es la edad de la plenitud sexual en una mujer. Bueno, al menos así lo siento yo.
Os cuento mi rutina en las vacaciones: bajo a la piscina como a las 11:00 del mediodía. Me gusta leer, así que entre chapuzón y chapuzón también buceo en las páginas de algún clásico (últimamente me está dando por recuperar a Shakespeare). Pero es que ‘Hamlet’ a veces resulta un poco denso, así que mientras Itziar juega con sus amiguitos de la ‘urba’, me pongo a fantasear. Tengo vecinos que están muy bien cuidados y simplemente imagino. Después de comer, a la hora de la siesta, suelo tener un momento tórrido y muy placentero… De momento, me conformo con el onanismo. De momento…
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miércoles, 4 de julio de 2012
Esta soy yo
Me considero una mujer inquieta, soñadora y ciertamente inconformista. Al menos, así es como me gusta verme, aunque tampoco estoy segura de que la vida que llevo se corresponda con esas cualidades. Pongamos que tengo más de 35 y menos de 40 años (a una dama nunca se le pregunta la edad), trabajo en la enseñanza infantil y estoy casada desde hace ocho años. Tengo una niña de seis, Itziar, mi verdadero motor.
A primera vista, imaginaréis que mi vida es buena, estándar. Precisamente eso es lo que me está atormentando por dentro. Siempre soñé con llevar una vida fuera de lo común: viajar, experimentar cosas diferentes, tener un amor de película… En definitiva, siempre quise llevar una vida bastante más alocada de que la que llevo. Desde hace tiempo, una pregunta cae como una losa en mi mente, casi a diario: ¿Soy feliz? No lo sé…
El caso es que tampoco estoy deprimida, ni nada parecido. Lo cierto es que últimamente fantaseo con muchas cosas, con variables que quizás hubieran cambiado mi vida, con intensas aventuras amorosas… Todos me dicen que es lo normal, que la pasión no dura ni siquiera dos años. Llamadme ingenua, pero yo pensaba que con la persona idónea sería eterna. Yo estoy en un segundo renacer sexual: tengo la líbido por las nubes y no paro de imaginar situaciones morbosas. De momento, no he realizado ninguna –no creo que lo haga nunca- y tampoco se lo he contado a nadie. Por eso, he decidido crear este blog, para que seáis mis confidentes…
A primera vista, imaginaréis que mi vida es buena, estándar. Precisamente eso es lo que me está atormentando por dentro. Siempre soñé con llevar una vida fuera de lo común: viajar, experimentar cosas diferentes, tener un amor de película… En definitiva, siempre quise llevar una vida bastante más alocada de que la que llevo. Desde hace tiempo, una pregunta cae como una losa en mi mente, casi a diario: ¿Soy feliz? No lo sé…
El caso es que tampoco estoy deprimida, ni nada parecido. Lo cierto es que últimamente fantaseo con muchas cosas, con variables que quizás hubieran cambiado mi vida, con intensas aventuras amorosas… Todos me dicen que es lo normal, que la pasión no dura ni siquiera dos años. Llamadme ingenua, pero yo pensaba que con la persona idónea sería eterna. Yo estoy en un segundo renacer sexual: tengo la líbido por las nubes y no paro de imaginar situaciones morbosas. De momento, no he realizado ninguna –no creo que lo haga nunca- y tampoco se lo he contado a nadie. Por eso, he decidido crear este blog, para que seáis mis confidentes…
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