Hace muchísimo calor. Al menos en mi ciudad esto está siendo insufrible. Yo (que normalmente no es que beba demasiado) no paro de hidratarme. No seáis mal pensados: nada del alcohol: agua, refrescos sin gas, té helado, etc. Vamos, ese tipo de bebidas que te puedes terminar en un sorbo después de haberte gastado una pasta gansa.
¿En el sexo os gusta beber? Sí, ya sabéis a lo que me refiero: tragaos los fluidos del otro. En mi caso, no me importa aunque reconozco que me excita más que impregnen de semen otras partes de mi cuerpo, como los pechos o la propia cara. Me gusta sentir el chorro calentito en mi piel, aunque para hacerle eso a un hombre antes tengo que haberme quedado muy, muy satisfecha. Y como no es el caso, hace tiempo que no lo hago.
Otra cosa que me gusta mucho es entrelazar mi lengua con la otra persona cuando ambos acabamos de realizar sexo oral. Esa mezcla de fluidos en mi boca me pone bastante cachonda y es que ya se sabe, el refranero popular pocas veces falla: “Una mujer ha de ser una dama en la calle y una zorra en la cama”. Pues eso.
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