jueves, 26 de julio de 2012

¡Qué nervios!

Hacía tiempo que no me sentía así. Estoy nerviosa, con una mezcla en mi interior de ilusión y desasosiego, más propia de cuando tenía quince años y había quedado por primera vez con un chico en el parque de debajo de mi casa. Esta vez la cosa es bien diferente. El próximo sábado vamos a la casa de la sierra de uno de nuestros matrimonios ‘amigo’. Ya os hablé de ellos. Ella es compañera de trabajo (Sara) y él es el objeto prohibido de mi deseo (Manu).

El evento comienza a las 20:00 aproximadamente y creo que somos varios los invitados (15 más o menos). Nuestra hija se queda con su abuela (gracias mamá, no estás pagada), así que nosotros vamos con la simple intención de pasar una noche agradable. Hay piscina, habrá alcohol… Vamos, lo ideal para desinhibirse si fuera una mujer soltera y si el hombre que me interesa no fuera la pareja de una amiga.

Es que soy muy peliculera y estoy atacada por algo que no va -ni puede- a pasar. Voy a intentar actuar con normalidad. Ni siquiera me planteo si cierro puertas o no, porque sé que todo esto sólo ocurre en mi imaginación. De todas formas, me he comprado un vestido para la ocasión. Entendedme, hace mucho, mucho tiempo que no salgo por ahí. El sábado o lo más tardar el domingo tendréis vuestra prometida crónica. ¡Buen finde a todos/as!

No hay comentarios:

Publicar un comentario