Como os he venido contando últimamente, mi cuerpo me está pidiendo (cada vez con más insistencia), una alegría. Pero sigo siendo una mujer casada, con una hija y sin ninguna experiencia en esto de innovar. Por eso, estoy buscando nuevas fórmulas que no necesariamente me lleven a una infidelidad explícita. Me he informado sobre el mundo liberal. En mi ciudad hay varios locales de ambiente ‘swinger’. Y me digo: si lo ve él, no hay engaño posible…
Aún así, es complicado. No puedo confesarle a mi marido que lo que de verdad quiero es mantener un encuentro sexual con otro -u otros- hombre. Tengo que envolverlo de alguna manera que también sea placentera para él. En una hipotética fantasía, también podría haber otra mujer, algo a lo que él seguro que no se negaría (aunque a mí eso de momento, ni fu ni fa).
Dentro de poco es su cumpleaños. Puedo invitarle a una cena en la que el alcohol haga rápido su efecto y después llevarle ‘medio engañado’ a uno de estos locales. Por lo que he leído, nadie nos obligará a nada. Es decir, podemos bailar sin más y a lo sumo, observar lo que hacen otros. De todas formas, me produce bastante pavor proponerle todo esto. Puede que luego no haya marcha atrás…
No hay comentarios:
Publicar un comentario