domingo, 29 de julio de 2012

Crónica de un adulterio anunciado

Pues al final la fantasía se hizo realidad, al menos en parte. Todavía estoy un poco aturdida, porque se puede decir que ya he cometido mi primer adulterio. Al menos en parte. No os creáis que la fiesta de la piscina terminó convirtiéndose en una suerte de bacanal. Ni mucho menos. Pero para mí fue un cúmulo de sensaciones: tensión sexual, ansiedad, culpa, deseo… y un poco de placer.

El evento comenzó como a las nueve de la noche. En total éramos como diez personas, cinco parejas para ser más exactos. Los hombres se pusieron a beber y a comentar las últimas novedades futbolísticas desde el principio. Javi (mi marido) congenió muy bien con un tal Luis, así que yo me dediqué a cotillear con mi amiga Sara (la anfitriona de la fiesta).

Las horas fueron pasando: Javi se acercaba, me daba un beso, me decía cosas al oído y jugaba al mus. Todos los hombres menos uno estaban enfrascados en las cartas. Manu (el marido de Sara) no sabía jugar a las cartas (o al menos alegó eso) y estuvo casi todo el tiempo con nosotras. Nos pusimos a jugar a un juego de mesa llamado ‘password ‘. También se jugaba por parejas y también corría el alcohol. En un momento dado, el hielo se acabó. Manu se postuló como voluntario para ir a la gasolinera en coche (él no bene alcohol) pero dijo que solo no iba. Sara, sin pensarlo mucho, me instó a que le acompañase.

Y así fue. No recuerdo ni de qué estábamos hablando, yo estaba bastante mareada y la cabeza me daba vueltas. En un semáforo en rojo, sentí que su mano se apoyaba sobre mi muslo izquierdo. Estaba tan acongojada que no hice nada. Paró el coche en un apartado de la gasolinera y me dio un beso. Me quedé paralizada. ¿En realidad me estaba pasando eso a mí?

Se me bajó el ‘pedo’ de un plumazo y reaccioné. Le dije que no podía pasar nada más, que Sara era mi amiga y que, sobre todo, mi marido estaba esperándome. Que lo mejor era que no nos viéramos por un tiempo. Él sólo sonreía y acató mi decisión. No sé, este tío es verdaderamente extraño. Me da a mí que mi amiga debe tener varios cuernos. Dejé de beber y le dije a Javi que estaba muy cansada, que nos fuéramos. Se enfurruñó pero terminó aceptando. Ahora me siento rara, voy a intentar no darle más vueltas al asunto.

Fue una tontería y punto. Me voy unos días de vacaciones a San Juan (Alicante). Dejaré de escribir por un espacio breve de tiempo e intentaré poner en orden mis ideas. Un besito a todos/as.

No hay comentarios:

Publicar un comentario