miércoles, 11 de julio de 2012

Mi particular siesta

Reconozco que el calor me está poniendo… un tanto nerviosa. Como ya os dije, trabajo en la enseñanza infantil, por lo que ya estoy oficialmente de vacaciones. Pero no me he movido de mi casa (vivo en una gran urbe), así que estoy aburrida. Paso la mayoría del tiempo en la piscina de nuestro bloque con mi hija.

Mi marido, por su parte, sigue trabajando (es fotógrafo, aunque ya iré entrando en detalles en post posteriores). El caso es que no os voy a engañar: tengo la libido por las nubes. Mi esposo (al que desde hoy llamaremos Javi), se ha acomodado en una relación sexual ‘del montón’. Un par de coitos a la semana -como mucho- y aquí paz y después gloria. Comprendedme, yo estoy rozando los 40, está comprobado que esta es la edad de la plenitud sexual en una mujer. Bueno, al menos así lo siento yo.

Os cuento mi rutina en las vacaciones: bajo a la piscina como a las 11:00 del mediodía. Me gusta leer, así que entre chapuzón y chapuzón también buceo en las páginas de algún clásico (últimamente me está dando por recuperar a Shakespeare). Pero es que ‘Hamlet’ a veces resulta un poco denso, así que mientras Itziar juega con sus amiguitos de la ‘urba’, me pongo a fantasear. Tengo vecinos que están muy bien cuidados y simplemente imagino. Después de comer, a la hora de la siesta, suelo tener un momento tórrido y muy placentero… De momento, me conformo con el onanismo. De momento…

No hay comentarios:

Publicar un comentario